La adolescencia es la edad más gratificante para viajar en familia. Los adolescentes quieren sentirse coautores del viaje, y en cuanto les das parte de la pluma, todo cambia.
En cada viaje pensado para adolescentes incluimos dos cosas: medio día que ellos mismos diseñan, y al menos una experiencia que querrían publicar (un tour en Vespa, un día en barco privado, una clase de cocina con un chef de su edad).
Se entregan por completo en cuanto se dan cuenta de que alguien de verdad pensó en ellos.


